Chisme, deporte nacional

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Ya hasta se publica o se hace notar; ¡chisme, chisme, chisme!, captan nuestra atención, los oídos a su máxima capacidad receptiva y la cabeza girada con los ojos puestos en quien me platicará este chisme, aún no sabemos ni qué es, ni de quién, pero el interés por saberlo rebasa los límites de la prudencia, el buen juicio y sobre todo la educación.

Nos preparamos para escuchar algo bueno o malo de otra persona, desconociendo aun si es verdad, si realmente está comprobado y ponemos en tela de juicio la actitud, el comportamiento y el prestigio  de esa persona, entendiendo que el objetivo principal de elaborar un chisme sobre una persona, es desacreditarla, lesionarla moralmente o restarle credibilidad ante la sociedad en la que se desarrolla y al debilitar el prestigio de esa persona ante esa sociedad o grupo social, deteriore su imagen o la haga víctima de una mentira, y aunque fuera realidad, no tenemos derecho de estarlo divulgando.

Muy estudiado en las últimas décadas, el chisme toma giros escalofriantes al explotar ese morbo por saber cosas de otras personas, que sean malas o que dañen su personalidad, de aquí que haya actualmente ya una industria de decir chismes, en los diferentes canales televisivos existen locutores y personas exclusivamente dedicadas a  esparcir chismes de la farándula, de políticos o de gente que está en ese momento en la pasarela nacional o mundial y esos locutores o actores  son denominados “especialistas”, por así llamarlos, localizando fallas, por mínimas que sean, ellos puedan magnificar en sus programas con el objeto de sacar provecho en el rating de esos programas.

Y se hacen esos programas porque hay gente que le interesa saber de esos chismes, ¿por qué no ven una ópera o ponen un canal cultural?, no, está mejor el chisme.

Parecería una locura, pero es una realidad, psicólogos evolucionistas han demostrado que es un área de la naturaleza humana que se van compartiendo con el tiempo y de generación en generación por enseñanza directa de los padres, en todas las culturas.

¿Qué resultados puede llegar a presentar un chisme?

Primero; es una pérdida de tiempo, que bien podría ser utilizado en otra cosa más provechosa, sobre todo, esto se acrecienta si está en horas de trabajo, un chisme tiende a herir los sentimientos de la persona a la que se le dirige el chisme. Primero verifíquelo si es cierto, y si es, no lo comente, sea prudente, daña a una persona, es tanto el rencor, la envidia o el coraje a cierto grupo o persona que se inician los chismes con toda la mala intención de dañar, aunque no sean reales. Y le deja como posible resultado él  vivir con vergüenza a esa persona, tratando de dañar su reputación, incluso en pasajes de las sagradas escrituras se llega a mencionar en varios capítulos los chismes que se habían originado al mismísimo Jesús, en ese tiempo.

La palabra chisme proviene del griego que a su vez quiere decir restar, separar, pero la raíz que lo originó fue del latín schisma, que con el paso del tiempo al español cambió a chisme. Los árabes se pelean su autoría, pero ellos usan la palabra chisme, para referirse a una cosa pequeña o cachivache. La situación en el nuevo milenio se agrava por la aparición de las redes sociales, en que fácilmente y sin el menor escrúpulo, se colocan las denominadas fake news, noticias falsas, y en estas se pueden considerar chismes, que si no logramos verificarlo y estar seguros de lo que nos está llegando podemos repetirlo y caer en hacer viral una noticia que es falsa, así se dará cuenta cuantas veces en redes sociales ya han matado a muchos actores o artistas que aún están vivos, así como antaño de boca en boca, lo escrito y en redes sociales y en el internet, debemos verificar una nota, y preguntarnos ¿es real, ya lo confirmaron, esa información me es útil, a mí me sirve para mi crecimiento cultural, social o cultural?, lo repito, pero si no al contrario, no lo repito puedo dañar a alguien con ese comentario, mejor no lo hago.

Es una responsabilidad de todos evitar primero originar un chisme, y secundario no esparcirlo, y si nos llega una noticia y es importante que se sepa, pasarla, pero como es, no le agregue nada, ya que al final ya la noticia inicial está hasta exagerada, totalmente equivoca y puede desencadenar un daño moral y hasta mental a una persona que no esté preparada para ser carne de chismes totalmente mal intencionados y mal infundidos, por eso, querido amigo lector, mejor di no al chisme.

Gracias por leer este artículo.