Síndrome nefrótico

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Recordando la función del riñón, es el encargado de filtrar la sangre del cuerpo humano como si se tratara de un filtro, formado por vasos sanguíneos y propiamente el riñón, por los glomérulos, permitiendo la salida del cuerpo de todas aquellas toxinas que no deben permanecer dentro de este cuerpo, toxinas como son la urea, la creatinina, los que llamamos azoados.

Cuando el riñón trabaja bien filtra, saca todas estas toxinas y las moléculas de proteína no deben de salir por ese riñón, de aquí que al ver nosotros en un examen general de orina elevadas las proteínas, siempre nos preocuparemos y buscaremos la razón, así tenemos que la eliminación de la albumina a través del glomérulo, que no debería estar pasando, es que ese filtro está fallando e inicia una falla renal.

Al perder proteína, que se trata de la albumina como lo más común, se pierde la presión oncótica, que es la encargada de mantener un equilibrio de los líquidos corporales, y al perderse esta presión oncótica se retienen líquidos en todo el cuerpo y ese paciente tenderá a hincharse de cara y de todo el cuerpo.

Así nace el clásico edema del paciente renal, ya se podrá imaginar todo el deterioro corporal que se desencadena con este tipo de descontrol, inmediatamente el hígado tratará de compensar la falta de esa albumina generando más proteínas, y se incrementa el metabolismo, pero desgraciadamente es totalmente insuficiente, y por formar proteínas utiliza las grasas y de inmediato suben colesterol triglicéridos y los ácidos grasos libres.

Para integrar adecuadamente un síndrome nefrótico, debemos cubrir 5 características a saber:

  1. Proteinuria, que ese paciente orine más de 3.5 g/24 horas de albumina.
  2. Que tenga Hipoalbuminemia 3.5 g/dl, menos de esta cantidad en sangre del paciente.
  3. Edema; que esté hinchado de la cara, de las piernas y brazos y del abdomen.
  4. Que presente hipercolesterolemia, que el colesterol sérico, o sea de la sangre, esté elevado en forma compensatorio por parte del hígado, para producir más proteínas.
  5. Que ese paciente al orinar, muy aparte de la proteinuria, presente micelas de grasa en orina, que son pequeñas gotas de grasa en la orina.

El signo principal es la proteinuria arriba de 3.5 g/24 horas, pero debemos considerar en todos estos pacientes el tiempo de evolución que presenta, qué estado de nutrición presenta, cómo se encuentran la función hepatica, la proteína en sangre o sea la albumina como está, y sobre todo la función renal, de donde se solicitarán exámenes de la función renal.

Nos llamará fuertemente la atención lo hinchado del paciente, sobre todo lo edematizado en cara y en piernas que se encuentre, muy importante el principio solo en pies y en manos, y progresivamente será en todo el cuerpo.

Dentro de las enfermedades que generarán un daño renal que lo lleve a un síndrome nefrótico primario, o sea que no se sabe su causa son la enfermedad glomerular con cambios mínimos, la glomeruloesclerosis focal y segmentaria, la glomerulopatía membranosa, la glomerulonefritis membranoproliferativa, estas no se sabe su aparición, suponemos que tienen un componente inmunológico y aún desconocido, las glomerulopatías secundarias son la más común la de la diabetes o síndrome de Kimiestiel Wilson, la amiloidosis, infecciones crónicas por virus de tipo hepatitis, B y C.

Existen otras causas de daño renal como es el uso indiscriminado de AINES, y por alergia se presentará el daño renal más común de lo que nos imaginamos, las sales de oro, el mercurio, el litio, la plata, la penicilamina, probenecid, captopril, rifampicina y la cocaína. Y las conocidas como las autoinmunes, causadas por el lupus eritematoso sistémico, dermatomiositis, artritis reumatoidea, síndrome de Sjögren, la púrpura de Henoch- Schönlein, vasculitis sistémica, y de las obstétricas, la preeclamsia, las infecciones por VIH, las glomerulonefritis post estreptocócicas, el CUCI, sarcoidosis, obesidad mórbida.

Como ve, son muchas las enfermedades que debemos estar vigilando en su aparición, para que tarde o temprano no lleguen a un síndrome nefrótico, que desgraciadamente terminará con la calidad de vida de ese paciente al requerir ser sometido a una hemodiálisis o una diálisis peritoneal, dando al traste con la calidad de vida e incluso con la propia vida de ese paciente.

Gracias por leer este artículo.