Cómo enfrentar la muerte de un ser querido

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Esta parte de la vida es, con mucho, la más difícil de vivir, ya que deberá soportar y saber que al morir un ser querido ya no lo verá nunca más, no hablará con él, ya no podrá verlo. La superación de esa experiencia será completamente distinta para cada persona que conocieron y convivieron con esa persona.

Y es mejor saber en qué forma podemos enfrentar estos terribles momentos. No sabes cómo vas a reaccionar a esa noticia, y más si es una pérdida súbita o muy rápida, aunque te supongas preparado para eso, créeme, no lo estarás, siempre nos doblamos; pero cada quien reaccionará distinto, déjalo fluir tal y como tu cuerpo reaccione, llorando, gritando, tirado en el suelo, manifiesta tu dolor como tú quieras, solo hazlo, no te quedes sin reaccionar, haciéndote el muy fuerte, es peor, te traerá más consecuencias.

Presentarás reacciones físicas y emocionales; físicas como náuseas, vómito, y las emocionales, la tristeza y el llanto, acéptalas como lleguen. Acepta y vive todas las etapas del duelo: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación.

No es malo vivir todas estas etapas, no sabes el tiempo que durará cada una, lo malo es estancarse en una de ellas y no aceptar que debe ser un proceso progresivo; hasta la aceptación y cerrar el círculo del dolor y del duelo. Date todo el tiempo para ir cubriendo las etapas del dolor, no será rápidamente que regreses a tu “normalidad”, tardarás, tómalo con calma, pero date tu tiempo.

Trata de pasar más tiempo con las personas que convivieron con esa persona que se ausentó y hablen de esa persona, les servirá como catarsis desahogando ese sentimiento de tristeza y dolor. Si no pueden, no dudes en buscar ayuda con psicólogos, psiquiatras o Tanatólogo.

Busca mucho consuelo en tu espiritualidad, abraza la religión que profeses, y si no tienes ninguna, en ese momento encomiéndate a un ser supremo con el objeto de que te ayude a cargar con ese dolor y que no te haga daño.

Si te sientes muy solo y estás sufriendo, busca un grupo, que puede ser desde autoayuda a grupos de pacientes con cáncer o con familiares con SIDA, que te permitan entrar y compartir tu sentir, con el objeto de recibir ayuda grupal.

Procura hacer ejercicio, a mantenerte en forma, no te acuestes y te quieras dormir todo el día, actívate, el ejercicio será uno de tus mejores aliados en el dolor.

Logra aceptar que esa persona ya partió, que solo quedarán sus recuerdos y los momentos felices que compartiste con él o con ella, y las enseñanzas o consejos que te dejó hoy más que nunca estarán presentes en ti.

Participa en el funeral y en la ceremonia de cuerpo presente, no temas, es la última vez que estarás físicamente junto a su cuerpo, dile mentalmente, aunque no te oiga, un adiós o mejor aún escríbelo, ya sea que lo pongas junto a él o después quémalo en tu casa.

Has tus recuerdos de esa persona en vida y analiza y disfruta cada cosa que viviste con ella. Ve a su sitio donde descansa y queda a solas con esa tumba, nicho, y si tiraron las cenizas al mar, ahí ve, pero ve solo, quédate con esa persona a solas, tú en esta tierra, y ella donde reposa en paz, con el objeto de aprender a vivir sin ella.

Usa todo lo que te dio el duelo para sacarle provecho, si tu familiar murió de cáncer, ayuda en una fundación contra el cáncer o funda una, si tu familiar murió de complicaciones de la diabetes, forma un grupo de información para pacientes diabéticos y evitar que lleguen a morir prematuramente, sácale provecho a tu duelo.

Enfrentar la muerte de un ser querido nunca será fácil, antes al contrario, es sumamente difícil, y cada quien y cada cual responderá totalmente distinto a ese terror que causa la muerte de un ser querido, pero son situaciones que están ahí a diario, aunque no las queramos ver algún día seremos parte de ellas.

Gracias.