Muerte humana

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Inicio con la definición actual de la palabra muerte; es el resultado final que se desencadena cuando un cuerpo humano es incapaz y ya no puede mantener y sostener una adecuada homeostasis (funcionamiento y equilibrio corporal), cesando así todas sus funciones vitales como latidos cardiacos, respiración automática, la tensión arterial; un cuerpo que está imposibilitando totalmente para mantener la tensión arterial adecuada y sostenida, asimismo la temperatura tiende a disminuir, poniendo con esto fin a la vida de ese ser humano.

Este cese de la vida puede ir llegando lento, gradual, paulatino y que se va deteriorando con el avance de la edad, así ese individuo progresivamente irá muriendo de causa natural.

Otro cese de la vida puede ser súbito, inesperado, brusco, como sucede en accidentes, homicidios, suicidios, desastres naturales, incluso en este punto está incluida la eutanasia.

Pese a lo largo y completa de la definición, aun existen ciertas discrepancias en su entendimiento, sobre todo en aspectos religiosos, fisiológicos y neurofisiológicos. En esta última aseveración está la separación del cuerpo y el alma. Y aquí, querido amigo lector, aparece uno de los conceptos que tarde o temprano nos debemos dar cuenta, ante la muerte todos somos iguales, ricos, pobres, analfabetas, estudiosos, religiosos, ateos, hombres, mujeres, poderosos, débiles, justo en ese camino todos seremos iguales.

Al nacer e iniciar la vida, tendremos por seguridad que vamos a morir, muchas personas viven como si nunca fueran a morir, debemos transitar en la vida sabiendo que vamos a morir, se llega a entender que la muerte es el fin, y se toma como una catástrofe, muchas religiones entienden que al morir se va a una vida eterna, cerca de un ser todopoderoso, que permite llegar a esa fase con más calma y menos miedo; al llegar la muerte terminará toda la preparación que haya tenido en su vida y su límite de lo logrado, cuanto aprendió, cuanto ganó, cuanto perdió, nada se lo podrá llevar, pero dejará un legado a su familia, a sus amigos en esta tierra, que podrán pasar años y se puedan seguir acordando de usted, lo que hizo, lo que dejó de hacer, a quien amó y a quien odió, los recuerdos no siempre serán buenos, pero entre mejor se haya portado en esta vida, serán mejores los recuerdos, y muy difícilmente será olvidado con el tiempo, pero si no tuvo muchos amigos, si no fue un buen hijo, buen padre o buena persona, pronto será olvidado, y en ese momento si está la muerte eterna, con el olvido.

Distintas culturas tienen diferentes formas de encarar la muerte, por ejemplo, nuestra cultura en las fechas de noviembre 1 y 2, aprendemos a convivir, por así decirlo, con nuestros muertos por medio de altares y de fotos; en otras culturas no son tan alegres en ese sentido, lo ven con más respeto que nosotros, y habrá quien dice que no le teme, habrá quien dice que la espera sin miedo, lo que sí les puedo decir que ya cercana la hora a todos les da miedo, ese paso de la vida a la muerte, y no es para menos, ya que se desconoce ¿qué va a pasar?, ¿qué sucederá con lo que deja? su casa, su familia, sus hijos, su esposo o esposa, ¡sí da miedo!, y las religiones nos enseñan a prepararnos a pasar ese umbral sin miedo, añorando un paraíso al que llegaremos siempre y cuando nos portemos bien y seamos salvos, sobre todo en religiones cristianas y nos enseñan que en caso de ser malo irás derecho al infierno o bien quedarás confinado al fuego eterno.

Creencias, realidad, fidedigno, mitos, lo que sea, pero permite a la humanidad tener una esperanza de que al partir pasará a un mejor lugar y estará rodeado de la gente que ya se fue antes de usted y que estará cerca del todo poderoso.

Difícil encarar una muerte humana, de quien sea, en ciertas culturas sobre todo sajonas, la muerte sobre todo en personas mayores, ya es esperada, incluso anhelada, donde aparece el bien morir, donde se entrelazan las creencias, la ética, la moral y la ciencia, la humana naturaleza aun no capacitada para determinar cuándo y cómo pueda partir esa gente adulta que ya no quiere vivir y que se la pasa lamentándose ese día a día, olvidados en una recámara de una casa o en un asilo, esperando que más temprano que tarde, esa vida se vaya, esperando sea lo más pronto posible y deje de sufrir esa vida de sufrimientos.

A ellos, las personas de mayor edad, nos debemos los familiares de esos ancianitos y nosotros como médicos, ellos nos dieron lo mejor de su vida, tratémoslos bien en su partida.

Gracias.