Los trastornos gastrointestinales y la psicología

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Los trastornos gastrointestinales tienen una alta repercusión en el área psicológica, por esa vulnerabilidad precisamente del aspecto psicológico, característica del ser humano que se  ve desarrollada al padecer o presentar trastornos gastrointestinales, estos ya en sí tienen una importante repercusión en la presentación de ataque al tipo de vida, en un ser humano, pero si le agregamos ahora los costos, no solo económicos sino físicos, de orden y de disciplina del tratamiento médico, así como el ausentismo laboral, pero más que nada, debemos considerar esa mala calidad de vida, en ese ser humano, definitivamente llevan al aspecto psicológico de esos pacientes a un plano más delicado, con más vulnerabilidad y con reacciones que para muchas personas son exageradas.

Uno de los cuadros clínicos con más actualidad, con más relación, es el área gastrointestinal y la íntima relación con el aspecto psicológico, y le pongo aquí, querido lector, un ejemplo; y es sin duda el SII (Síndrome de Intestino Irritable), o la anteriormente llamada EII (Enfermedad Inflamatoria Intestinal), a esta misma en los años 90 se le llamó Colitis Nerviosa, término y nomenclatura actualmente ya en desuso.

Como enfermedades gastrointestinales, para su manejo y tratamiento requieren de una aplicación seria; no solo en lo económico por el tipo de medicamentos, no tan económicos, sino en la dieta, por el cambio radical en los hábitos alimentarios, y sobre todo en la disciplina de cada paciente, y ahí es donde muchos pacientes se manifiestan con más estrés del necesario y este los lleva a sufrir exacerbaciones más frecuentes de su cuadro clínico.

Diferencia entre la Neurogastroenterologia y la Psico gastroenterología. La primera es ya considerada una subespecialidad, dentro de la Gastroenterología, y existe ya la Sociedad Latinoamericana de Neurogastroenterologia, de la cual soy miembro desde mayo del 2018, y es la rama de la gastroenterología que estudia el funcionamiento neurológico de estómago, duodeno y en sí de todo el tubo digestivo, cómo reacciona neurológicamente a todo nivel el tubo digestivo, insisto, será una nueva subespecialidad en gastroenterología, como la hepatología.

Y la Psico gastroenterología, es la rama de la gastroenterología, que entra en juego directo con la psique de los pacientes, afortunada o desafortunadamente, en gastroenterología tiene un contacto directo con el sistema nervioso, y por ende con las reacciones psicológicas que desarrolle cada paciente, recordando que el tubo digestivo tiene más neuronas que el cerebro, y toda esa información generada en el tubo digestivo va directo al sistema nervioso, y cada paciente procesará en forma distinta en su cerebro, su padecimiento o su enfermedad y cómo ha de reaccionar a ella. Muchos tendrán reacciones sumamente severas, extremas y muy fuertes de sus síntomas gastrointestinales.

Aquí, los avances en la terapia conductual han ayudado mucho en este campo, así como la psicoterapia interpersonal han jugado un papel muy importante en estos pacientes.  Vemos cómo un dolor, tipo cólico, a una persona le duele, pero no tanto y a otros pacientes literalmente los incapacita, sobre todo en pacientes psicológicamente vulnerables, y aquí la Psico gastroenterología ha tenido un campo muy adecuado, manejo de psicología y gastroenterología dan excelentes resultados en manejos, sobre todo los crónicos, frenando y en ocasiones disminuyendo esa reacción psicológica, que en ocasiones es más fuerte de lo que nos podemos imaginar, y el que sufre directamente es el paciente, llegando a ser más intensa la reacción psicológica, que puede incluso llegar hasta una crisis de pánico, que la misma enfermedad digestiva le está generando, por miedo a la muerte o padecer un cáncer.

Ese sufrimiento de la enfermedad mental desde una neurosis leve hasta pudiendo llegar a una psicosis, hacen que al instituir un tratamiento médico sea destinado al fracaso, sin el apoyo psicológico o un antidepresivo, primero por las tomas repetidas de medicamentos que se verán alteradas, y secundario el no tener fe ni confianza en su médico, al no detectar la patología nerviosa.

En un articulo muy bien llevado de Laurie Keefer publicado en la revista Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology Vol 15, 378–386 (2018), donde ella basa en generar resiliencia en el paciente y que vea con mayor optimismo su enfermedad, generando con esto mayor autocontrol. Bien tratado incluso no sugiere ni antidepresivos ni tricíclicos en el manejo de estos pacientes.

En mi consulta diaria es muy común observar a un paciente que ha recibido incontables tratamientos para algún diagnóstico, llamémosle gastritis, y pese a los tratamientos instituidos no mejora, esto no solo afecta su estado general físico, le afecta la psique, afectando y desarrollando una etapa de desaliento, que afecta hasta el grado de llevarlo a una depresión, y si ese paciente es hipersensible, podrá fácilmente llegar a un cuadro de crisis de pánico, que será de peores consecuencias físicas y mentales que su gastritis, y lo peor, no solo para ese paciente, sino para la integridad de la familia, ya que serán ellos los que tengan que lidiar con ese paciente en sus crisis, de aquí que se deba llevar un manejo simultáneo de gastroenterología, ocasionalmente antidepresivos y el apoyo de psicología, trabajando conjuntamente para el beneficio de ese paciente, al mejorar su gastritis y disminuir esa tensión que lo llevará a vivir un infierno por esa reacción que manifiesta, y todo por los nervios que desarrolla.

Gracias.