¿Por qué el 4 de enero es Día del Periodista?

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Este 4 de enero se celebra en todo el país el Día del Periodista. Comunicadores locales tendremos un auto festejo este viernes. Felicidades a todos y a todas. La gráfica corresponde al año pasado, cuando el licenciado Eugenio Vargas Ceja, dirigente de una asociación de agencias aduanales, nos ofreció un desayuno con motivo de esta fecha.

Por Francisco Rivera Cruz

El periodismo nunca ha sido una profesión fácil, pues no necesariamente lo que se publica es del agrado de los grupos de poder, y en los últimos años de los poderes fácticos, sin embargo es precisamente esta labor la que permite funcionar a las democracias, aunque en su función de informar, los comunicadores sean puestos no pocas veces contra la pared.

En México, el 4 de enero es conocido como el día del Periodista, que debería celebrar a esta difícil y virtuosa profesión, pero el espíritu de quienes han sido muertos y el coraje de quienes han sido atacados en su persona, propiedades y herramientas de trabajo, se unen en un grito de reclamo por los ataques a la labor de los comunicadores.

La fecha fue tomada en conmemoración de la muerte del literato y periodista Manuel Caballero, considerado el iniciador del periodismo en México.

Caballero, con sus trabajos periodísticos generó grandes polémicas e introdujo en los diarios nacionales novedosos estilos como el sensacionalismo.

Sus trabajos en investigación fueron un gran ejemplo para el periodismo moderno y hoy es recordado como el primer reportero mexicano, luego de haber fundado El Noticioso y El Mercurio Occidental.

“Periodista que no tenga en su haber por lo menos una corretiza por los mineros, que no se diga periodista”, le escuché decir a Abel Macías, uno de los primeros en hacer comunicación en esta región y que muchos años circuló con El Quijote, y que desafortunadamente el pasado 31 de diciembre falleció en la ciudad de Morelia, tras una larga enfermedad que lo aquejó.

Perseguidos, amenazados, exiliados, desaparecidos y muertos es el resultado de hacer valer el derecho a expresar ideas, comunicar e informar, a tal punto que en 2017, México empató con Siria como país peligroso para ejercer el periodismo.

Amnistía Internacional observó que mientras Siria estaba en guerra, en México los periodistas eran -y son- abandonados en el ejercicio de denunciar al crimen y la corrupción.

Para el 2018, la situación no mejoró. México quedó tercero como el país más mortífero para los periodistas a nivel mundial, según indica el Balance 2018 de periodistas asesinados, detenidos, secuestrados y desaparecidos en el mundo, elaborado por Reporteros Sin Fronteras.

México perdió con balas a nueve de sus periodistas este año pasado, tan solo detrás de Afganistán y Siria, donde asesinaron a 15 y 11, respectivamente.

En el mundo, fueron abatidos 80 periodistas en el 2018, casi un 20% más que en el año anterior, cuando se asesinó a 65, remarca la organización Artículo 19.

La Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, lleva registros de homicidios y desapariciones de periodistas nacionales de los últimos 16 años, estableciendo que esos hechos -en los que ahora se precisa contemplar los exilios-, se deben al clima de violencia y a la falta de leyes que protejan a los profesionales del ramo.

Hacer periodismo es cada vez más difícil, muchos gobiernos y empresas, que antes recurrían a estos profesionales, hoy están optando por las redes sociales y que el manejo lo haga cualquiera que conozca algo de tecnologías, en la idea central de ahorrar recursos.

Los comunicadores han proliferado y no en los medios tradicionales del periódico elaborado con tinta y papel, sino en las redes, aunque sin respeto al idioma, a los géneros periodísticos y muchas veces ni al público.

Y de rebote, la crisis de los medios de comunicación impresos ha incidido en el salario de los periodistas, quienes en muchas ocasiones se ven en la necesidad de buscar otros medios de subsistencia.

La idea romántica del periodismo es que se trata de una profesión que busca la verdad y transparencia, haciendo puente entre el funcionario y el pueblo. Sin embargo, la verdad es que para algunos subidos al poder, -aunque sea poder momentáneo- es “no me toques, ni a mis colaboradores”, o aplican el viejo dicho de “si no estás conmigo, estás contra mí”, tratando que poco se hable de sus actos de nepotismo o saqueo de los recursos públicos.