Cómo dueles huachicol

0
1352

Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Me salgo de mi tema Médico, pero hoy vi cómo mas de 60 personas eran literalmente calcinadas, en el estallido en una toma clandestina de hidrocarburos, y eran efectivamente desaparecidas de la faz de la tierra en tan solo unos minutos.

Dejando aparte a otras 70 o más personas con quemaduras desde muy graves hasta leves, y sabemos que de esas quemadas subirá el número de muertes, ya que personas quemadas con más del 60 o 70 % de su superficie corporal quemada, desgraciadamente fallecerán.

Antes del estallido de la toma vi una fuga de gasolina, como una fuente, con dos chorros de hasta 5 metros de altura, y alrededor gente, como usted o como yo, quiero mencionarle, que ante la fuga de hidrocarburos, el olor a gasolina cercano aproximadamente a  20 a 100 metros el olor es literalmente insoportable, aparte de muy tóxico, generando mareos y llegando hasta presentar vómito, vi a esas gentes ahí cerca de la fuga; no sé si por Necedad o por Necesidad, con jarras, vasos, tinas, tambos, cubetas, bidones, fueron “invitados”, no sé por quién con el lema “gasolina gratis”, y como hay desabasto, formidable, hay que ir, es gratis, olvidándoseles que como hidrocarburo volátil, altamente flamable (hablan que había gente fumado ahí cerca), en cualquier momento iba a explotar, no lo había hecho antes, no se por qué, pero deben pensar que le roban al país, que se roban ellos mismos y no solo eso, sino que exponen sus vidas, en el mejor de los casos, por un tambo de 200 litros de gasolina, que en dinero es poco a 19,6 el litro de gasolina más o menos que 3960 pesos, un bidón de 40 litros, 784 pesos, una cubeta de 20 litros, 392 pesos, supongamos que vendieran el litro a 30 pesos, sacándole jugo al desabasto; el del tambo que es el que más tiene, se llevará 6000 pesos, en eso, querido amigo lector, tasaron sus vidas, sí es mucha la necesidad, pero sus vidas no tienen precio, y ahora esas 70 o más personas que murieron lo certifican.

Cómo queremos cambiar un país y ser de primer mundo, si nos dicen que nos “robemos” una cubeta de 20 litros y exponemos nuestra vida, la de nuestros hijos y nuestros familiares, es donde le comento, querido lector, es más Necedad que Necesidad, la necedad de obtener algo gratis, la necedad de estar al margen de la ley, la necedad de obtener algo que pueda yo vender.

Han pinchado esos gasoductos cientos de veces, le llaman el triángulo rojo, por haber más casos en común, pero lo que duele es que es en todos lados de la hermosa Republica Mexicana, cómo queremos cambiar un país que se juega la vida por unas cubetas de hidrocarburo, pregunto ¿qué en realidad estamos tan jodidos?, no lo creo y peor aún, No lo entiendo.

Vi gente bañada en gasolina, sacando el hidrocarburo, poniéndolo en jarras, con las que iba llenando los recipientes más grandes, cómo lo tomaban y se los llevaban casi sin poder caminar, hasta sus camionetas, de modelos más o menos recientes, con el peso de los bidones a cuestas o jalándolo, y como en una escena dantesca, ver cómo esos cuerpos aun encendidos, caminaban entre vivos y muertos aun prendidos por la llamarada tan grande, fue tan grande la explosión que abarcó un radio de calor fácil de hasta 300 metros, la zona cero, donde explotó, en los 10 metros a la redonda todo, absolutamente todo, desaparece por el calor tan fuerte a su alrededor de 10 metros a 50 metros el calor es infernal y calcina un cuerpo humano, como se vio en las fotos de las redes sociales, fotos que hieren por lo dramático y por lo fuertes, de 50 a 200 metros la ropa quedará pegada a su cuerpo y le ocasionará quemaduras graves, lejano a 300 metros quemaduras de 2do. y 3ro. grados, profundos y más de 500 metros quemaduras leves.

Que les informen, y que les informen bien, esto a los que van, que sepan que si está parado en la zona cero de la explosión que es donde surge la conflagración, desafortunadamente desaparecerá, y si está más retirado quedará calcinado, y ya a los 300 metros sí quedará muy quemado.

No por favor, pueden invitarlo, que es gratis, que le van a regalar gasolina, no vaya, no solo ayuda a nuestro país evitando ese saqueo de su gasolina, sino que no se expone, haga que la necedad no quede arriba de la necesidad.

Nos tomamos un trago trágico, doloroso, amargo por tantas muertes, pero también penoso, porque pensamos siempre en a ver qué le puedo quitar, sacar u obtener como ventaja en una situación como esta, cara, muy cara, si voy a perder lo más valioso que tengo, para mi y para mi familia, mi vida.

Duele, y mucho, ver cómo un llamado de “gasolina gratis”, se transforme una persona y se reúnan cientos de miles de personas, incluso haciendo caso omiso de las advertencias de los soldados y el Ejército, envalentonándose ya agrediendo al mismo Ejército, que poco o nada pudo hacer ante una turba que hoy sí, literalmente quedó enardecida. No caigas en la necedad.

Gracias.