¿Café sí, café no?

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Despertar, abrir los ojos e iniciar un nuevo día, siempre viene a nuestras mentes una taza de café, bien tostado, molido, si es de grano y preparado en cafetera, de gota a gota, hervido, con cafetera francesa, o con pavita italiana, despertamos esperando ese olor y listos para saborearlo, y al tratarse de café instantáneo, por la brevedad en la preparación, se piensa en café normal, café descafeinado, de distintas marcas, nombres y nacionalidades.

Imagina su aroma y su olor no solo en su nariz, en su mente y se lo inicia a saborear, pero también se impregna la cocina y en toda la casa, esto, querido amigo lector, le hace entender que el día inició, muchas personas no lo acostumbran por salud, por sabor, por evitar la cafeína.

Sabor no solo agradable al gusto, sino que nos ha hecho buscar esas cualidades aparte de las estimulantes que hacen del café la bebida inicial en un nuevo día.

La cafeína está incluida en algunos medicamentos, como aquellos para la migraña por su efecto favorecedor de tipo analgésico, haciéndolos muy efectivos y también aparece en algunas preparaciones dietéticas con objeto de quitar el hambre y favorecer el uso de la glucosa, durante el ejercicio.

Algunos preparados vitamínicos de los modernos la incluyen, por ese efecto reactivo y favorecedor de la actividad física diaria. En algunas rutinas deportivas se recomienda café, con el objeto de mejorar un poco el rendimiento de ese paciente, así es como un estimulante.

Se recomienda si va a tomar café, que sea de grano, molido y filtrado en papel, ya que los filtros absorben el cafestol y el kahaweol, que son moléculas que suben el colesterol en la sangre, y al filtrarlo lo evita.

En ciertas publicaciones aseguran que el café tiene algún efecto anticancerígeno, lo cual no está confirmado aun científicamente, lo cual se deberá estudiar. El café contiene cierto grado de magnesio y cromo en su contenido, sustancias que estimulan el uso adecuado de la insulina en algunos pacientes, y esto les permite regular adecuadamente su glucosa, junto con una dieta adecuada favorecerá la no aparición de la temida diabetes mellitus tipo II.

El café contiene alto grado de antioxidantes en su contenido que coadyuvan mucho en evitar el daño por exagerada oxigenación en piel y en el cuerpo de un ser humano, estos buenos antioxidantes apoyan favoreciendo al individuo que lo toma, a no dañar tanto sus células, mencionado los flavonoides que contiene el café como defensores del cuerpo.

Una taza de café al día tiene un efecto cardioprotector, el problema es el exceso en la ingesta de café, como todas las sustancias extrañas al organismo, tomar más de una taza, puede no solo no ser benéfico sino hasta dañar, subiendo su presión arterial en exceso, en dañar la mucosa gástrica, generando no solo gastritis, sino hasta úlceras, por el uso excesivo del café, de aquí que al principio en todo tratamiento médico, debamos suspenderlo, pero una suspensión que se quitará al mejorar ese intestino y debemos insistir en no exagerar en la cantidad de tazas de café. Y si a esa ingesta de café le agrega usted gran cantidad de grasa, chile y condimentos, créame que no habrá estómago en el planeta tierra que logre parar esas bombas con las que agredimos a nuestro tubo digestivo.

Se ha considerado una cifra tóxica los 315 miligramos al día, en un estudio realizado por la Universidad de Durham en 2009, puede llegar a desencadenar alucinaciones, por la inflamación tan severa que desencadena en las neuronas de cada paciente.

El café, el alcohol, la sal, incluso el chile, son sustancias y elementos que un ser humano deberá consumir, primero bajo su propio riesgo, y moderar la cantidad, no exagerarla, y mantenerse como se ha dicho siempre en el justo medio, no mínimo, pero no exceso, el mínimo no percibirá el efecto deseado, y el máximo le traerán problemas, la vida tiene pocos placeres, y uno de ellos es la comida y la bebida, desgraciadamente hacemos de esos placeres un exceso que de todas, todas, nos acarrearán problemas.

Qué tal que tomamos una taza de café, una copa de vino, poca sal y casi nada de chile, no solo nos deleitará el paladar, obtendremos los beneficios físicos y químicos que estas sustancias puedan dar, no se puede decir lo mismo del tabaco o de la marihuana, ya que sí estimulan y desgraciadamente siempre dejarán daño, de ahí que en el inicio de todo tratamiento se deba suspender el café, pero ya con su intestino y su estómago bien estabilizado, cicatrizado y sin patología podrá ingerir su taza de café, que no solo le abriría el día, le hará saborear un exquisito sabor a café, y si lo toma sin azucar y sin leche, será mejor, pero no lo concentre mucho, usted solo encuentre la cantidad de café que requiere, para paladearlo, saborearlo, y que no lo haga sentir mal, ni tembloroso o taquicárdico y hasta en ocasiones hipertenso.

Sí, seré siempre un eterno defensor de la ingesta de café, tomándolo siempre en la justa medida.

Gracias.