Diabetes Mellitus: Complicaciones

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Un tema amplio para un artículo, así que le resumiré lo más importante y lo que usted, como diabético, debe saber:

Usted es portador de una enfermedad crónica, lenta, progresiva y mortal, situaciones que por haber sido diagnosticado con esta enfermedad usted ya las está experimentando, nosotros como médicos tenemos la obligación de evitar las complicaciones que esta enfermedad desencadena.

El daño importante está en la lesión que se presenta en los vasos sanguíneos, esos tubos que llevan la sangre a todo el cuerpo y sobre todo en los que no vemos, me refiero a los microscópicos, y se tiene una lesión que llamamos microangiopatía diabética, en estas últimas palabras está la explicación de por qué se daña la retina, los dedos del pie y de las manos, los riñones, el músculo, el cerebro, en fin, es un daño en toda la economía (cuerpo) del ser humano diabético, es decir, en todo su cuerpo.

De aquí que debamos mantener a nuestro paciente diabético siempre entre cifras de 80 a 120 de glucosa en sangre y sin dar ningún margen, esto es, sin dar ni un mínimo de tolerancia en estas cifras, ya me ha tocado escuchar: – tengo 160 de glucosa pero estoy bien, porque como soy diabético para mi está bien-;  no señor, las cifras son de 80 a 120, fuera de eso están mal las cifras, esa elevación en la glucosa es la que daña los vasos, las arterias y va desarrollando ese daño en los vasos sanguíneos, por así decirlo se van atrofiando, se van tapando y dejan de realizar su función de llevar sangre ael órgano final, sea la retina, la pierna, los riñones y va dañado ese órgano hasta inutilizarlo, de aquí que se presente ese terrible daño que muchas veces y desgraciadamente ya es irreparable, le pongo como ejemplo el más temido por nosotros los médicos, el riñón.

Un paciente diabético que no se controló adecuadamente, generó una microangiopatía en el riñón, no le llegó la sangre adecuadamente y ese riñón, en el área de la nefrona, inicia a dañarse y progresivamente deja de hacer su función principal que es filtrar la sangre y sacar a la orina los desechos de urea y creatinina que se generan en el propio metabolismo de cada persona, pero ese riñón se va dañando paulatinamente y progresivamente, como le mencioné al inicio de este artículo, crónica, lenta, progresivamente hasta dejar de funcionar.

Ahora ve por qué, querido amigo lector, insistimos tanto en su dieta, en su ejercicio, en tener su glucosa entre 80 y 120, que es lo normal, para evitar precisamente ese daño que las arterias desarrollarán en sus tejidos y que este daño no perceptible por nosotros y por usted se va dando, y evitar hasta donde podamos ese deterioro de su vista, de su circulación, de sus piernas o pies o brazos, y sobre todo su riñón.

Estas son las temidas complicaciones a las que nos enfrentamos todos los días, cuando un paciente diabético después de 10 años de no cuidarse y mantener su glucosa entre 150 a 250 o más se va desarrollando un daño generado por esa microangiopatía diabética, iniciando por ejemplo con la vista, disminuyendo su capacidad visual, también disminuyendo su capacidad de filtración de riñón, que lo puede llevar a la tan temida insuficiencia renal y la alteración en la vascularidad distal que hace que su pie sufra infecciones al cortarse una uña o al enterrarse un clavo o espina y ni siquiera sentirlo, y de un de repente es portador de una infección en el pie, que puede llevarlo a una amputación de algún miembro.

Esta, querido lector, es una realidad que vivimos a diario con los paciente diabéticos, la tendencia actual es insistir en un adecuado control, siempre se ha hecho, pero desgraciadamente nuestra naturaleza humana nos impide ser disciplinados aunque en ello vaya nuestra vida o función de algún órgano.

Es extremadamente doloroso ver a un paciente diabético de más de 10 años que nunca controló su azúcar, que comió todo lo que se le dio su regalada gana, que nunca llevó una dieta, que tomó alcohol y cosas dulces durante su tratamiento y que no acudió con su médico a su control médico casi nunca, que llegó a tener casi 500 de glucosa y solo acudía a su médico para que se la bajara y después regresaba a comer lo que siempre había comido, regresando a sus hábitos alimentarios de siempre; ese tipo de pacientes son los que hoy día se están complicando.

Mi objetivo en este artículo es crear conciencia a usted paciente diabético, de tener más cuidado y respeto al diagnóstico que se le hizo de diabetes mellitus tipo 2, y que sepa que si lleva un control adecuado tendrá una mejor calidad de vida y que podrá vivir más tiempo.

Gracias.