Salud mental en adultos mayores

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

La OMS (Organización Mundial de la Salud), nos hace ver que para el 2050, ya el 22 % de la población mundial estará arriba de 60 años, comparado con el 12 % del 2015, nos habla de un incremento del 10 %, y esa elevación de la tasa de pacientes adultos mayores hará que las enfermedades inherentes a esa edad sean más frecuentes y en ese grupo van las enfermedades mentales, un 6.6 %, de esa población del 22 % en el 2050, equivaldría en números llanos aproximadamente a 2000 millones de personas en el mundo con trastornos en su salud mental, siendo adultos mayores, será un número definitivamente muy alto.

Arriba de los 60 años se tiene el riesgo de presentar alguna enfermedad mental, no solo por la edad sino por drogadicción (por medicamentos de tipo narcótico, indicados y no indicados por médico), secuelas de accidentes neurológicos, enfermedades cardiovasculares y diabetes, más aparte la artropatía degenerativa y las alteraciones en la vista y en los oídos, muy comunes en esas edades.

Un ser humano adulto está más propenso a una enfermedad mental ya que lleva consigo todo lo que hizo mal o bien durante su vida, y encara de frente la artritis, la hipertensión, la diabetes, la obesidad, la dificultad para la movilización, y se le agrega el desajuste económico que lleva al disminuir sus ingresos, la depresión por muerte de amigos y familiares, la soledad, el abandono, los abusos físicos, mentales e incluso sexuales, así como la dificultad de integrarse a un entorno social, la falta de ejercicio, el rechazo social, la falta de adecuada atención médica, y todo esto quiera o no le desencadenará un desajuste emocional que puede dar al traste con su salud mental, ya debilitada.

Siendo una población vulnerable, fácilmente caerán en fallas en la salud mental, presentándose como padecimiento mental más común la depresión, seguida por una enfermedad con un diagnóstico más catastrófico, y esta es la demencia, en donde la memoria sufre un deterioro tan grave que lesiona e incapacita la forma de pensar de un ser humano, y ya con trastornos en esa área cognoscitiva, la vida de relación de ese paciente adulto mayor con el exterior y con sus familiares, se verán totalmente alterados, muchos lo padecen, pero no es un estado obligado en la vejez, que es donde se ve la posibilidad de mejorar las estadísticas.

En el 2015 eran en el mundo 47.5 millones de adultos mayores con demencia, se espera que para el 2030 sean 75,6 millones, y para el 2050 sean 135.5 millones de personas adultas con demencia, cifras por demás catastróficas para la humanidad, con toda la problemática que esto acarrea, desde sociales hasta económicos, asistenciales y con las familias, y que nosotros como humanidad debemos estar preparados para resolver esta contingencia social y mundial desencadenada por la demencia senil, y si no al menos estar preparada para sostenerla.

El otro punto y mucho más común es la depresión, más común que la demencia y que no solo por cumplir más de 60 años ya le llevará implícita como diagnóstico por la edad, sino la problemática que haya vivido esa persona sí lo llevará a una depresión y vemos que afecta solo a un 7 % de la población de esa edad, lo más trágico de esta cifra, es que casi no es diagnosticada en los adultos de más de 60 años como depresivos, y por lo tanto no reciben tratamiento y ellos resuelven sus depresiones solos o como ellos mismos lo puedan hacer, absolutamente sin tratamiento.

Ya se podrá imaginar, querido lector, cómo un paciente adulto mayor o de edad avanzada se podrá desarrollar en su familia, primero si está deprimido, y cómo lo hará si se le desarrolla una demencia senil, a la que todos, absolutamente todos, estamos expuestos, el paciente tendrá una calidad de vida terrible y a la familia se le desencadenará un infierno al tratar de controlar a un adulto mayor que se comporta como niño o, peor aun, pero que en algún tiempo pudo tener jerarquía y línea de mando y que esta ya haya desaparecido, son encontronazos muy fuertes en las familias y muchas de ellas no están preparadas para ese cambio y mucho menos para resolverlo.

Debemos tomar medidas preventivas, capacitar a los médicos a un diagnóstico adecuado y temprano, prevenir la demencia fomentando lectura y aprendizaje en personas mayores, políticas gubernamentales de apoyo, entornos adecuados para el fácil y adecuado envejecimiento de una persona y que se detecten inmediatamente la depresión y la demencia, promover ejercicio, alimentación saludable, actividades mentales como leer y talleres, y aprender hasta un idioma, con el objeto de mantener esos cerebros activos, hacer adultos más independientes y autosuficientes el mayor tiempo posible, manteniéndose activos en su trabajo el mayor tiempo posible y en su vida diaria, en su casa adecuarla para un adulto mayor, sin escaleras ni desniveles, evitar la soledad y fomentar su vida en convivencia, evitar el maltrato, ser valorados por geriatras, neurólogos, psiquiatras y terapistas físicos, para adecuar su manejo y conducta en casa, en caso necesario iniciar tratamiento médico inmediato, enseñar a familia y cuidadores de un manejo adecuado a esos pacientes, para todo esto debe haber un marco legislativo adecuado en cada país.

La OMS nos dice que promovamos un envejecimiento activo y considera la demencia como un programa prioritario para prevenir problemas en años futuros.

Gracias.