Resiliencia

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Es adaptarte adecuadamente y en una forma positiva a las situaciones adversas de la vida, eso te hará resilente. Los psicólogos lo consideran en tres puntos torales; así los describió, Emmy Werner, allá por 1975, donde para ser resilente podrías reunir estas tres conductas:

a) Desarrollarse adecuadamente pese a la dificultad social existente.

b) Mantenerse activo y en competencia pese al estrés que existe en este momento.

c) Una capacidad de recuperarte rápido después de un trauma o cambio severo o grave en tu entorno.

Una de las mejores definiciones que he encontrado y con una muy buena apreciación desde mi personal punto de vista de lo que es la resiliencia, es la descrita por Suniya Luthar, en la que la define “como una adaptación positiva pese a la adversidad, enfatizando los dos elementos que la constituyen: la adversidad significativa y la adaptación positiva, lo cual lleva a la conclusión de que la resiliencia solo se mide indirectamente a través de estos dos elementos”.

Claro que es una de las definiciones dada por allá por el 2006, dejándonos ver que es la adaptación de cada ser humano a los problemas, aunque sea una valoración de tipo subjetiva, pero que le da una mejor calidad de vida a los seres humanos.

En sí se tomó la palabra Resiliencia de las siderúrgicas, ya que el acero pese a los golpes que se le den, o bien lo que se haga para deformarlo, tiene la capacidad de recuperar su forma inicial, sacada del latín resalire que quiere decir saltar y volver a saltar, en la que el acero retomarà su forma inicial.

En consulta yo le comento a mis pacientes que no solo deben soportar los embates de la vida diaria y de las agresiones que nos da el medio, tanto físico como social, soportar resistirlos y por qué no hasta salir mejor plantados que antes de encarar esas problemáticas, eso será un claro ejemplo de resiliencia, y le comento que un ser humano debe ser fuerte para resistir esos embates externos y le pongo como un ejemplo clásico a una palmera a la orilla del mar, al llegar el huracán o el norte o el viento muy fuerte, deberá soportar esas corrientes de aire extremas sin romperse, se podrá doblar todo lo que quiera, pero al pasar la tormenta deberá retomar su posición normal o lo más normal que se pueda, siempre dejará una huella, pero que no impida seguir desarrollando su vida, y que no solo no lo dañe, sino que le deje enseñanzas que lo hagan más fuerte.

El adaptarse a esas adversidades, esa persona tendrá mayor equilibrio emocional, más fuerza y más control con los acontecimientos diarios, ya sean pérdidas familiares, los abusos tanto físicos como psíquicos o mentales de la gente, de sus empleados, de sus jefes, sino también de enfermedades, abandonos, desequilibrios, fracasos, pobrezas, cambios domiciliarios, pérdidas de trabajo, cambios de sitios de residencia, cambios en las situaciones económicas, problemas de tipo legal, incluso la cárcel.

Se menciona que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia, esa capacidad de sobreponerse de una situación por demás adversa de un individuo.

Como podrá apreciar, querido lector, ser una persona con alto grado de resiliencia lo convierte en una persona con gran capacidad de adaptación y sobre todo una adaptación positiva al presentársele una gran adversidad, usted tendrá una adaptación que en todo momento es un proceso dinámico.

Esa capacidad individual y personal de cada ser humano de adaptarse en una manera muy positiva a pesar de haber pasado por una situación extremadamente adversa, una caída social o económica importante, y una recuperación posterior, reinventando un nuevo camino para restituir y recuperar lo perdido o al menos vivir mejor.

Se considera que un ser humano resilente, tendrá una adaptación positiva y podrá tener un desarrollo social muy bueno, no solo social, sino económico y no se le apreciarán los signos de ajustes, con ajustes que van desde familiares, bioquímicos, fisiológicos, cognitivos, afectivos, personales, afectivos, sociales, económicos, de personalidad, de rechazo, de reacomodo espiritual, en fin, todo aquello que nos causó una agresión y supimos sublimar a una oportunidad.

De aquí que no lo debamos considerar como una capacidad o habilidad, sino como un proceso que engloba múltiples y variados factores y procesos en un cuerpo, en una mente y en el espíritu de un ser humano para poder resolver un problema que le esté afectando.

Hoy día la psicología y la medicina están trabajando en capacitar más a cada ser humano a ser resilente y poder solucionar sus problemáticas en una manera más integral y que no solo no lo dañe, sino que salga fortalecido de esas situaciones totalmente adversas.

Gracias.