Vulnerables y en abandono, personas con capacidades diferentes en LC

0
321
Guadalupe Anzorena, responsable de la asociación civil “Solo por Servir” de la tenencia de La Mira, señala que no hay apoyos por gobierno ni empresas para la invaluable labor que realizan en beneficio de personas con capacidades diferentes.

Por Francisco Rivera Cruz

Aunque hay alguna empresa que en sus informes de Responsabilidad Social señaló que apoya a la asociación civil “Servir por Servir” que en la tenencia de La Mira atiende a un grupo de personas de 6 a los 48 años con capacidades diferentes, las condiciones precarias del lugar advierten que no llega ningún apoyo.

Un letrero cacarizo por el desprendimiento de la pintura que advierte muchos años sin una manita, –como el resto del inmueble–, identifica el sitio, y al entrar se observa una techumbre con orificios por doquier que advierte que cualquier lluvia los afectaría, además de tener ventanas improvisadas con malla.

Nos recibe su directora Guadalupe Anzorena, quien señala que no hay apoyos por gobierno ni empresas, y a pesar de sus condiciones económicas, son patronato, al que renunciaron dos de sus miembros “porque no acaban las necesidades” y padres de familia quienes sostienen a dicho centro de apoyo.

A 10 años de formada la asociación para atender a población con capacidades diferentes, acumula un lustro que logró del Ejido La Mira en préstamo el lugar que ocupa, a unos metros del llamado jardín central, sitio que habilitaron colocando piso, haciendo instalación eléctrica y otros, para hacerlo habitable.

Cada día, el lugar recibe en promedio a 24 personitas con diferentes limitaciones, de las 125 que recogió un censo una década atrás, al registrar la población de la comunidad de Los Amates a Playa Azul y en línea a Las Guacamayas, hasta la colonia Flor de Abril.

Anzorena reconoció que la comunidad que recibe necesita atención especializada, terapias y apoyos específicos, sin embargo cada vez es mayor problema atenderla por falta de recursos, lo que obligó a las dos educadoras que se tenían a renunciar.

A partir de la situación y que la gente sigue confiando en el centro de apoyo, ella misma atiende a los concurrentes, dado que no todos acuden diariamente, comenta. Mientras algunos paulatinamente van siendo aceptados en las escuelas.

Los propios padres de los niños y jóvenes ante la situación de que las escuelas rechazan recibir para su formación, nos impulsan a no cerrar y persistir, mientras nuestros gastos fuertes son el pago de gas y luz, comparte la directora.

“No nos da vergüenza reconocer que nos donan y reciclamos, por el contrario, en nombre de los beneficiados, agradecemos a planteles y algunas personas, como el preescolar Mozart que nos facilitó materiales didácticos y pedacería de crayolas, que aprovechamos”.

Pidiendo que se sumen al rescate del centro quienes puedan y quieran, comparte también que a los padres no se les puede pedir aportaciones porque los hay que como en el caso de una niña que deben trasladar de Caleta de Campos, cada visita les cuesta alrededor de 200 pesos, que les dificulta tener, por eso la llevan en promedio 10 veces al mes.

La directora cierra diciendo que han sido invisibles para todas las autoridades y empresas, y aunque perdieron a las dos maestras, parece que la suerte cambiará porque el gobierno municipal ya los ha visitado y registrado sus no pocas necesidades.