Mi internado. Basílica de Guadalupe

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Por Dr. Manuel Portillo Serrano

Gastroendoscopía/Gastrocirugía

Sí, ni un mes tenía yo en el internado rotatorio de pregrado en el hospital de Urgencias La Villa y se realizó la primera visita de un Papa a México, Juan Pablo Segundo.

En aquella ocasión, habrá de recordar, fue que le cantaron la canción de amigo al Papa:  “Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo”, canción de Roberto Carlos, cantada por jóvenes de las  escuelas lasallistas de la ciudad, sabíamos que habría más trabajo en el hospital, sabíamos que se iban a reforzar las guardias, y ya estábamos física y mentalmente preparados.

De la Basílica de Guadalupe el hospital de urgencias más cercano es Urgencias Villa, y justo ahí estaba yo, esperando en urgencias lo que llegara, con mis compañeros y así se hizo, lo que no sabíamos era la magnitud de urgencias que deberíamos manejar, todas las guardias nos quedamos 26 de enero, que fue cuando fue la visita papal a la Basílica y el 27 de enero de 1979 se debió manejar como catástrofe de grandes proporciones, te recuerdo que estamos en 1979, aun no se hacían las clasificaciones de Triage para clasificación de urgencias, lo hacíamos con más ganas y velocidad que con orden y clasificación, llegaban y llegaban, desde lesiones muy sencillas, desmayos y debíamos actuar rápido, ya que de las 120 a 150 urgencias habituales del diario o de 180 a 200 de los fines de semana de quincena, tan solo en las primeras 6 horas ya teníamos casi 100 urgencias trabajadas, íbamos a ser rebasados fácilmente y pronto.

Debíamos de actuar rápidamente, y aquí hicimos lo que daría pie más tarde a las clasificaciones de las urgencias, optamos porque la mitad de la guardia se trasladara a la  Basílica de Guadalupe, en esa mitad iba yo, nos llevaron en las ambulancias, fuimos aproximadamente 6 internos, dos de base y como 8 enfermeras y estábamos en esas casa de campaña, grandes como de tipo militar con una cruz verde en los toldos y en las entradas, dos camillas y material de sutura y equipo médico de primeros auxilios para resolver situaciones de leves a moderadas, y sí, ahí clasificaríamos a los lesionados, los sencillos y desmayos ahí mismo los resolvíamos, los graves a las ambulancias que los trasladaban al hospital de Urgencias Villa, y solo llegaban los que valorábamos en la Basílica, siempre lo he comentado, esto era un inicio de un Triage, que es la forma actual de clasificar las urgencias por colores, en ese entonces solo les clasificamos como leves, delicados graves y muy graves, los graves y muy graves al hospital, los leves y delicados ahí se quedaban y en esa forma ya disminuyó la afluencia tan severa y desmedida que llegaba a urgencias.

Me convino ir en el grupo de ataque, al estar trabajando y clasificando heridos y curando pacientes, justo a un lado de nosotros, le diré que a escasos 3 a 4 metros, pasó el papamóvil, justo volteó el Papa y vio qué hacíamos y su santidad nos bendijo, un momento solemne, la bendición papal a casi 4 metros y haciendo mi trabajo con mis pacientes, bendición que llevo conmigo desde entonces, indescriptible esa sensación de paz, de estar muy cerca de Juan Pablo II, vicario de Cristo, pero aparte de eso, un gran estadista, momento que a los que estábamos ahí nos marcó.

Terminamos el 27 casi 24 horas de trabajo y así, llegaron al hospital solo 260 urgencias, muchas, sí, pero esperábamos hasta 400 o 450, resolvimos en la zona de ataque más de 200 casos, salimos muy cansados, pero con la satisfacción de haber podido resolver o ayudar a resolver tantas urgencias juntas, y los que somos católicos, con la bendición papal, y saber que lo tuve tan cerca de mí, ya ni en la Catedral de San Pedro en el Vaticano está uno tan cerca del Papa, y eso me lo dejó mi internado en Urgencias Villa.

Por urgencias roté por dos meses, enero y febrero de 1979, en febrero sí hubieron urgencias pero las normales, solo de recordar, una lancha que explotó en el Chapultepec de San Juan de Aragón, y recibimos a más de 10 quemados y tres de ellos venían quemados en más del 80 %, ahí vi y aprendí lo grave que es una quemadura con porcentajes tan elevados de quemaduras de la superficie corporal total y saber que con quemaduras de más del 60 % de la superficie corporal total será muy grave y casi muerte para el paciente, imagínese con 80 %, 90 % o 100 % son equivalentes a muerte inminente, esta fase de los quemados me lleva a otra anécdota que viví con mi compañero de guardia, no anoto el nombre, pero ya no está en esta tierra, Dios lo llamó, pero le decíamos Canito, en base a una caricatura de unos perros que había en esas épocas, y la viví con él, pero esto se lo cuento en el siguiente artículo.

Gracias.