Inconformidad, por restar camas del Hospital General y destinarlas a médicos

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Existe inconformidad ciudadana por la disminución de camas en el Hospital General.

Por Francisco Rivera Cruz

Porque el Hospital General ha sido rebasado desde hace años en la necesidad de camas censables, la decisión de reducir dos de las 60 disponibles causó inconformidad.

Recientemente, la dirección del nosocomio, a cargo de la Dra. Elena S. Avilés, tomó la determinación de cerrar las camas 23 y 24, nominarlas “zona de descanso” y ponerlas a disposición del personal médico.

La parte quejosa manifestó que no está oponiéndose a que los médicos descansen, sino a que no se haya optado por algún otro lugar del Hospital, dado que los hay que no tienen actividad o que se ocupan poco.

La decisión de restar dos camas, cuando incluso ya dos estaban invadidas, aunque de forma temporal, afecta a las mujeres que salen de la sala de parto, y para evitar problemas se dan altas inmediatas –con los riesgos que representa– o tienen que esperar 12 o más horas para disponer de una cama, se observó.

Las camas 23 y 24 han sido acondicionadas como sala de estar por los propios médicos, una vez que se les asignaron, sin embargo esas adecuaciones pudieron ocurrir en cualquier otro espacio que no le restara camas al Hospital, se insistió.

Se calcula que rebasa 100 mil el número de los atendidos por el nosocomio, que permanece prácticamente con la misma infraestructura de hace 40 años cuando fue creado para atender a 20 mil derechohabientes. El hospital debería disponer de 100 camas censables.

La posibilidad de ampliar instalaciones o reconstruir, como se ha manejado en los últimos años, depende de que alcance certificaciones en servicios, aunque ya se han levantado datos técnicos, médicos y financieros para analizar la posibilidad de atraer recursos para ese propósito.