gRAFITO

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El delito de feminicidio cada vez conmociona al país, sin que las autoridades correspondiente hagan algo por frenarlo.

* Decálogo exprés.

Roberto Tapia

Ante la ola de homicidios que se registran a nivel nacional contra mujeres, que durante el primer año de mandato de Andrés Manuel López Obrador cobró la vida de 916 mujeres, y que de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se incrementó en 114 casos más con respecto a 2018, año en el que fueron asesinadas en México 812 féminas.

Pero a principios de 2020, lo peor estaba por venir, y es que el pasado 9 de febrero, el asesinato de Ingrid Escamilla Vargas conmocionaría al país, que mostró a través de redes sociales su indignación por la saña en que fue perpetrado el asesinato; pero las cosas no pararían con ese horrendo final de su existencia, Ingrid sería revictimizada por “medios de comunicación”, al publicar imágenes del artero crimen que sufrió.

Fue tal la presión del pueblo a través de grupos feministas y asociaciones, que el presidente de la República tuvo que salirse de los temas a posicionar en la mañanera y abordar el asesinato de Ingrid con un Decálogo de la postura del gobierno de la Cuarta Transformación, que para el caso mejor no hubiera hecho ningún pronunciamiento. No hay propuestas, no hay estrategia y lo peor, no se ve por donde podamos garantizar la seguridad de las mujeres por crímenes de odio. Se quedó corto el mensaje.

“Estamos haciendo cosas todos los días contra el feminicidio. No estoy metiendo la cabeza en la arena, no estoy evadiendo mi responsabilidad, no es la política del avestruz”, dijo López Obrador a los presentes en la mañanera.

Después daría a conocer el decálogo contra el feminicidio. Frases cargadas de buenos deseos que se han dicho muchas veces por funcionarios cuando ocurren este tipo de delitos, incluso hasta en charlas informales entre amigos, alguien sin duda ha pensado o dicho alguna de estas frases, a las que les hace falta el cómo:

Estoy en contra de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones.

Se debe proteger la vida de hombres y de mujeres, de todos.

Es una cobardía agredir a la mujer.

El machismo es un anacronismo, un acto de brutalidad.

Se tiene que respetar a las mujeres.

No agresiones a las mujeres.

No a crímenes de odio contra mujeres.

Castigo a los responsables de violencias contra mujeres.

Este gobierno se ocupará de garantizar la seguridad de las mujeres.

Se garantizará la paz y la tranquilidad en México.

Lo que si es necesario es que se garantice la seguridad y en el caso del feminicidio, que incluso en la ley no se contempla, dicen los abogados y juzgadores, que lo mejor es seguir catalogando este delito como un asesinato con agravantes, para impartir justicia y no entrar en diversas líneas para poder tipificarlo como feminicidio.

En fin, esperemos que estas buenas intenciones cambien la realidad que estamos viviendo porque no pasaron ni ocho días, cuando nuevamente el horror volvió a sacudirnos, el asesinato terrible de una niña de tan sólo 7 años, que fue encontrada este domingo, abandonada entre la basura en bolsas de plástico, tras ser violada, torturada y finalmente asesinada para extirparle sus órganos vitales.

LAS CIFRAS

Dicen que los números son fríos y contundentes, y en 2015 se registraron 18 mil 312 víctimas de homicidio, incluido el feminicidio. Para 2016 la cifra creció a 23 mil 187 personas asesinadas. En 2017 el registro fue de 29 mil 636 víctimas; en 2018 escaló hasta los 34 mil 655 casos, para que nuevamente en 2019 se disparará la cifra a 44 mil 490 víctimas.