Atacar protesta social frente a violencia, evidencia espíritu autocrático en Gobierno Federal: Antonio Soto

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Riesgosa para el país la postura asumida por la Federación frente al reclamo social por la crisis de inseguridad: Toño Soto.

Atacar desde la titularidad del Ejecutivo Federal la legitimidad de la protesta social y pretender su censura deslegitimizándola, evidencia el espíritu autocrático de quienes hoy se desempeñan en el Gobierno de la República, alertó el diputado Antonio Soto Sánchez, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la LXXIV Legislatura del Congreso del Estado.

El diputado miembro del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática consideró riesgosa para el país, la postura asumida por la Federación frente al reclamo social por la crisis de inseguridad que atraviesa México y que hoy enfrenta uno de sus capítulos más dolorosos con el incremento de feminicidios y la violencia de género.

“La perspectiva de acusar enemigos o intenciones golpistas detrás de cada exigencia social, de cada cuestionamiento, de cada análisis crítico, de cada lágrima por la pérdida de los seres queridos producto de la violencia, se vuelve la coartada perfecta para la inacción y la falta de cumplimiento de las responsabilidades que se mandatan por ley”.

Antonio Soto Sánchez recalcó que México se está llenando de Ingrids y Fátimas, en donde la brutalidad de los casos frente a la inacción gubernamental es cada día más dolorosa, golpeando no sólo el ánimo de los mexicanos, sino sus perspectivas de desarrollo a futuro.

Recordó que el marco normativo nacional de protección a los derechos humanos, tiene como centro a la sociedad en su conjunto, no a quienes delinquen como lo concibe el Gobierno Federal.

“Resulta risorio que el Gobierno Federal abdique de garantizar a los mexicanos derechos como la seguridad, la vida, la libertad, la integridad o el patrimonio, y ponga en primer plano los derechos de quienes atentan contra los de la sociedad en su conjunto”.

El legislador consideró que el problema se agrava aún más cuando la interlocución de la autoridad con la sociedad es ficticia, a través de ruedas de prensa diarias en donde sólo se dice lo que se quiere y en las que los cuestionamientos que incomodan buscan inmediatamente ser deslegitimizados.