Prestadores de servicios en playa sin salir de COVID y enfrentan mar de fondo y olvido

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Pánfila Beltrán Arreola, dirigente de enramaderos de Playa Eréndira. (Foto: Quike Rivera).

Por Francisco Rivera Cruz

Los prestadores de servicios turísticos en playa encaran dificultades en la actual Nueva Convivencia, tanto que algunos no reabrirán, mientras quienes se empiezan a poner de pie batallarán con las condiciones climáticas de mar de fondo y huracanes, además del olvido de los niveles de gobierno, declaró Pánfila Beltrán Arreola.

La tesorera del Comité de Desarrollo Turístico de la Costa Michoacana, dijo que el gusto de la reapertura al 50% cumpliendo las normas de Cofepris, se los borra estar resistiendo desde el domingo pasado el fenómeno de mar de fondo y las lluvias propias de la actual temporada.

“No está lloviendo sobre mojado”, comenta y dice que su sector espera que pase pronto la actual condición climática, para empezar a recibir público y reactivar la economía sino de todas de las 47 unidades de negocio instaladas en el corredor gastronómico Playa Eréndira-Playa Jardín-Playa Tortuga.

Desde su establecimiento, actualmente en reconstrucción ante los embates del mar, y cumpliendo el plan de desplazarlo hacia atrás, señaló hacia las demás enramadas, “vean como están bajo el agua, sólo permanece Sotavento porque está piloteado”.

En este punto, habla de la reactivación de empleos, que se espera ocurra al 30% en las normas actuales de abrir a mitad de capacidad, cada negocio recontratando de 5 a 10 empleados.

En la Nueva Convivencia podemos trabajar, pero con filtros, comensales al 50%, que para entrar al negocio deben traer cubrebocas, incluso proporcionarlo o rechazar al cliente, ya que es requisito indispensable.

Y mientras, con apoyo nulo, sin ningún respaldo de alguna instancia de gobierno.

Algunos compañeros a la espera de resultados de una plática con el director de SiFinancia, que adelantó que quienes cumplieron requisitos, se les entregaría un porcentaje de recursos la próxima semana.

Beltrán Arreola dijo que si todo va bien y no se presentan complicación o rebrote de COVID, en verano, en unas semanas, podrían “empezar a respirar”.

El reporte es que de los enramaderos el 70% regresa a atender su público, algunas no van a abrir porque la situación económica no les da ni para iniciar, compartió.

Dijo que se ocupa un mínimo de 20 mil pesos para arrancar y 50 mil si se quiere soportar el pago de personal en por lo menos dos semanas, siempre y cuando no se haya averiado el mobiliario y los equipos de refrigeración.

Esto último lo padece la mayoría, adentró, ya que en la zona cercana al mar, la corrosión por salinidad es normal, pero les averió más en estos meses que estuvieron fuera de servicio.

Al detallar que en el corredor gastronómico se van activar 24 negocios de 47, hizo invitación al gobierno federal a que voltee los ojos al sector turístico, que pasa una situación dramática, afirmó.

Concluyó anotando que han sobrevivido por ser gente de trabajo, y esperaban mayor comprensión del gobierno, al que ante la propuesta de facilitar las licencias de operación sin costo, se les respondió que no hay condonaciones y pueden convenir pago en parcialidades.

Se pensó que los 3 mil pesos que vale la licencia, podrían ser un apoyo para facilitar la reapertura, pero no hay la disponibilidad que se ofreció en marzo al pedirnos colaborar cerrando nuestras unidades comerciales, cerró Pánfila Beltrán.