La importancia de la ortografía para el desarrolla de una buena narrativa

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Por Mtro. Eleuterio Durán Zalapa

RESUMEN

La ortografía sigue siendo un reto tanto para los estudiantes que día a día se enfrentan a sus clases, como para los profesionales que tienen que ver con diferentes tipos de documentos, ya que cada vez más se incrementa la cantidad de personas que se unen al ejercicio de escribir mal y de no saber expresar sus ideas, de sustituir unas letras por otras, de escribir por escribir sin la mínima intención de cuidar su ortografía, y son los formadores de docentes los que tienen que buscar las estrategias para tratar de cambiar todos estos aspectos de la mala ortografía. El déficit en materia de escritura del que adolece la población estudiantil normalista ha sido menos documentado que el atribuido a la lectura. Ello se debe a la importancia relativa que se le concede al problema de la comprensión lectora, pero no a la producción de narrativas.

INTRODUCCIÓN

La ortografía es un aspecto fundamental en la comunicación escrita, ya que permite transmitir ideas de manera clara y efectiva. Una buena ortografía no solo muestra respeto por el idioma y sus normas, sino que también facilita la comprensión de los mensajes por parte de los lectores. Existe una frecuente preocupación entre los docentes de las escuelas normales, por la mala calidad de la ortografía y redacción; pero también por el desconocimiento de la gramática y falta de pensamiento lógico y de vocabulario suficiente para expresar correctamente las ideas. Aunque también el lenguaje oral está plagado de algunos problemas de pronunciación, de muletillas y de frases hechas que se ponen de moda y no dicen nada, hablar correctamente también es muy importante; en ocasiones pronunciamos cosas en forma incorrecta o cometemos vicios de lenguaje y por consiguiente en la producción de textos lo hacemos.  El uso de los teléfonos móviles y la mensajería instantánea han hecho que los textos se esquematicen y se descuide la ortográfica y la gramática antes de enviar los mensajes, dando prioridad a la rapidez. Gracias a la tecnología, la mayoría de las tareas escolares ahora se realizan en una computadora con procesador de textos, los cuales incluyen corrector ortográfico automático y que en ocasiones los jóvenes no saben que existe y no lo utilizan, teniendo como consecuencia una tarea con faltas de ortografía.

Por ello, la exposición constante a la mala ortografía en los mensajes de los móviles puede afectar nuestra capacidad de escribir correctamente en contextos más formales, como en el ámbito académico o profesional. La falta de práctica y la normalización de los errores pueden llevar a descuidar la importancia de la buena ortografía en otros aspectos de la vida. Para comunicarnos eficazmente, es necesario elaborar mensajes de manera correcta y comprensible, por ello escribir bien evitará malinterpretaciones en lo que queremos decir. Una palabra mal escrita puede cambiar el sentido a lo que se quiere expresar. Los estudiantes muestran muchas deficiencias en la correcta escritura de las palabras, debido al desconocimiento de las reglas ortográficas y al desinterés por la lectura, factores que inciden notoriamente en la producción de un buen texto escrito.

DESARROLLO

Por lo anterior es necesario fortalecer el nivel de ortografía en los estudiantes, con el propósito que logren expresarse correctamente en forma oral y escrita, debemos poner especial esmero para lograr que nuestros alumnos mejoren su ortografía y por consiguiente la producción de textos. El déficit en materia de escritura del que adolece la población estudiantil ha sido menos documentado que el atribuido a la lectura.

Hay que trabajar con la ortografía, pero también hay que escribir. “No se trata, entonces, de dejar de escribir para enseñar ortografía, sino de reflexionar sobre la norma ortográfica en el interior de situaciones de escritura, ya que el conocimiento de dicha norma debe estar al servicio de la comunicabilidad textual.

Narrar o contar historias es una actividad compleja que integra diferentes conocimientos, habilidades y actitudes. Favorece el multialfabetismo y aumenta la capacidad de elaborar esquemas cognitivos complejos: leer y escribir narraciones ayuda a explorar y entender el mundo, a usar la imaginación y la creatividad, a describir, plantear y resolver problemas. (Aguirre de Ramírez, 2012; González y Gramigna, 2009).

Sin embargo, las prácticas de lenguaje en educación media superior y superior siguen centrándose en el uso de la lectura y la escritura para extraer datos, enfatizar el léxico y memorizar conceptos sin verificar la comprensión de los mismos. Estas prácticas, que favorecen poco la interpretación y producción de distintos textos y el desarrollo del pensamiento, han desvirtuado el verdadero sentido de la actividad escolar, la cual debe ocuparse de guiar los procesos de comprensión, de producción de textos y de conceptualización, para “producir experiencia con reflexión y razonabilidad con juicio en la formación de la persona” (Lipman, 1982: 298).

La capacidad de narrar ha sido estudiada por Bruner (1998) como una modalidad de funcionamiento cognitivo, como un modo de pensamiento caracterizado por una forma de ordenar la experiencia y de conocer, que tiene principios funcionales propios y criterios determinados de corrección. Sostiene, además, que la narración concebida como una forma de pensar, de dotar de significado la experiencia, como estructura para organizar nuestro conocimiento y como un vehículo en el proceso de la educación, debe ser desarrollada en las personas tanto en la sociedad como en el ámbito escolar (Bruner, 1990 y 1997). El pensamiento narrativo no sigue una lógica lineal sino que funciona por analogía, por semejanzas, lo que implica un modo de pensamiento y una forma de ver que impregna nuestra comprensión general del mundo (Alheit, 2005).

Este autor afirma, además, que los hallazgos de investigaciones realizadas sobre las biografías demuestran que nuestras historias están estructuradas por tiempos históricos y mundos materiales, pero que aquellos tiempos y mundos están profundamente influenciados por la manera como la gente construye, cuenta y escribe sus propias historias. Las narraciones son una parte fundamental en la vida de las personas y especialmente de los niños, dentro y fuera de la escuela, por su conexión con nuestros sueños y fantasías, por su capacidad de hacer vivir aventuras y porque estimulan la capacidad de ver el mundo como algo inédito, como algo que se puede explorar infinitamente. Cuando se permite expresar todo esto se fomenta el pensamiento divergente, la imaginación, la fantasía y la creatividad.

Lamentablemente, en la escuela, la capacidad narrativa en los estudiantes se ha limitado a la relación con textos literarios pero con la finalidad de recuperar información lo cual se evidencia en las actividades de pos-lectura y escritura cuando se solicita nombre de protagonistas, identificación de hechos, reconocimiento de objetos, con la idea de dar cuenta de lo leído. De la misma manera, cuando el trabajo con textos de estudio se dirige   recuperar la información presente en los mismos, tampoco se contribuye al desarrollo del pensamiento paradigmático porque éste requiere favorecer modos de lectura y escritura analítica, reflexiva y crítica.

Este trabajo se propone mostrar el rol que juega el pensamiento narrativo en los estudiantes. Es conveniente acotar que este modo de pensamiento debe estimularse y ayudar a desarrollarse en todas las personas, aunque aquí nos centraremos en el ámbito educativo. La narrativa sobre las vivencias profesionales docentes, favorecen la reflexión de su práctica cotidiana en las escuelas. La reflexión es un constitutivo del pensamiento narrativo. La elaboración de narrativas fomenta la reflexión en sus distintas expresiones y alcances. En el acto de narrar el docente se convierte en el protagonista que actúa en un contexto definido, refleja sus propósitos y valores de modo que expresa el aspecto ético y moral frente a los problemas que relata. Del mismo modo, permite saber acerca de las concepciones de la educativo, la relación con las y los estudiantes y la comunidad educativa.

CONCLUSIONES

El docente tiene un papel fundamental en el desarrollo de los escolares, de su imagen y profesionalismo muchos estudiantes toman modelo a seguir, por lo que una buena escritura, una buena ortografía, son indicadores no solo de profesionalismo, sino también de orden precisión y cultura. Es importante que el docente en formación reconozca el perfil de egreso que estima el plan de estudios que cursa, valore su propio alcance en cada una de las competencias y de esta manera tenga claro cuál es el nivel que se requiere para desarrollar su profesión en las aulas de educación básica, se presenta uno de los rasgos del perfil de egreso que tiene que ver con la temática abordada en esta investigación.

En el acuerdo que establece los alcances del nuevo profesor al término de sus estudios, cada uno de los egresados contará con las habilidades, conocimientos, actitudes y valores que se describen a continuación, dentro de las Habilidades intelectuales específicas: en el inciso b) Expresa sus ideas con claridad, sencillez y corrección en forma escrita y oral; en especial, ha desarrollado las capacidades de describir, narrar, explicar y argumentar, adaptándose al desarrollo y características culturales de sus alumnos. (SEP, Acuerdo 259, 2012).

Somos modelo de nuestros alumnos, a seguir para muchos de ellos, por lo tanto debemos esmerarnos para que se lleven un buen ejemplo, necesitamos aumentar nuestro bagaje cultural, a fin de mejorar el de nuestros jóvenes, al leer no sólo mejorará nuestra ortografía, también mejorará la manera de expresarnos.

REFERENCIAS

  • Lora Rodríguez, R. M., (2009). Programa para la adquisición y desarrollo de la ortografía reglada. Revista educativa digital, 2 (4), 91-110.
  • Pérez R., L., Owaldo, N. y Abello, A. (2012). Nueva ortografía para todos. Editorial Pueblo y Educación.