LA LEALTAD DE LAS ARMAS MEXICANAS NO SE DESVÍAN HACIA LA SUMISIÓN EXTRANJERA

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Coronel Margarito Méndez Gijón, Comandante del 82/o Batallón de Infantería, durante el discurso oficial por el 179 aniversario de la Gesta Heroica de los Niños Héroes de Chapultepec. (Foto: Kike Rivera).

* Conmemoran 179 años de la Gesta Heroica de los Niños Héroes de Chapultepec.

Por Rafael Rivera Millán

El Ejército Mexicano, a través del 82 Batallón de Infantería y la Guarnición Militar de este lugar, conmemoró el 179 aniversario de la Gesta Heroica de los Niños de Chapultepec, como un reconocimiento a quienes se distinguieron por hechos extraordinarios y por la grandeza de ser elevamos más allá del cumplimiento de su deber, dando su vida por la patria.

Lo anterior fue señalado por el Coronel de Infantería Margarito Méndez Gijón, Comandante del 82/o Batallón de Infantería, ante autoridades civiles y militares, en la ceremonia realizada en el patio de honores de dicho batallón.

Hoy en día, expresó el jefe militar, las Fuerzas Armadas no conciben su misión como un simple cuerpo defensivo de fronteras, sino como una institución profundamente vinculada con el bienestar del pueblo.

La lealtad inquebrantable a las instituciones democráticas, el auxilio a la población civil en desastres naturales a través del Plan DN-III-E, el combate al crimen organizado transnacional y el resguardo de la infraestructura estratégica son la continuidad moderna del compromiso asumido por los cadetes en 1847. La lealtad de las armas mexicanas jamás ha vuelto a desviarse hacia la sumisión extranjera.

Apuntó que el mejor monumento que podemos erigir a su memoria no está hecho de mármol, bronce ni granito. El monumento imperecedero a estos Héroes se construye diariamente con instituciones públicas transparentes y eficaces, con escuelas donde germine la excelencia y el civismo, con empresas comprometidas con el desarrollo nacional, con Fuerzas Armadas leales al pueblo y con ciudadanos libres, trabajadores y valientes que defiendan a México con la verdad, la justicia y la dignidad en cada acto de sus vidas.

“Que el ejemplo inmortal de los cadetes de 1847 ilumine el sendero de las presentes y futuras generaciones. Que su valentía nos recuerde siempre que ante la adversidad no hay margen para la rendición cuando se trata de defender el honor de México”, puntualizó.

Es imprescindible reconstruir dijo, las complejas circunstancias que atravesaba el México del siglo XIX. “Nos encontrábamos frente a un país joven, incipiente, que apenas dos décadas atrás había logrado consolidar su Independencia tras casi tres siglos de dominación colonial”.

Rememoró los hechos ocurridos en el plantel militar desde la noche del 12 de septiembre de 1847, cuando los cañones enemigos iniciaron un bombardeo contra el Castillo de Chapultepec, que tuvo su asalto final en las primeras horas de la mañana siguiente.

Señaló que bajo el mando general del veterano insurgente Nicolás Bravo y la dirección del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, al frente del Batallón de San Blas, la defensa del recinto contaba con un contingente trágicamente diezmado: apenas unos 830 soldados regulares respaldados por medio centenar de jóvenes cadetes.

Ante la inminencia del combate destructivo, las autoridades militares ordenaron a los alumnos más jóvenes evacuar el plantel. Sin embargo, un grupo de muchachos, guiados por un sentido del deber insigne y un patriotismo ardiente, optaron voluntariamente por permanecer en sus puestos de guardia y empuñar las armas junto a sus superiores.

Así, transcurridos 179 años de aquella gesta, la herencia de Chapultepec no forma parte del archivo muerto de la historia; constituye una fuerza viva que influye de manera determinante en la configuración del México contemporáneo, tanto en la doctrina militar como en el tejido social civil, expresó el comandante del 82 Batallón de Infantería.

Para las Fuerzas Armadas Mexicanas —Ejército, Fuerza Aérea, Armada de México y Guardia Nacional—, la heroica defensa de Chapultepec es el pilar axiológico fundamental sobre el que descansa su doctrina de honor, valor, lealtad y patriotismo. La gesta de 1847 transformó radicalmente el espíritu institucional, consolidando al Heroico Colegio Militar como un templo del deber republicano.

Concluyó diciendo que la lección de 1847 para el ciudadano del siglo XXI es clara: la Patria no solo se defiende en los campos de batalla; se construye diariamente a través del ejercicio ético del trabajo, la honestidad en la vida pública y privada, y el rechazo absoluto a la indiferencia social.

Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez, Francisco Márquez y Juan Escutia no dieron sus vidas para que heredáramos una Nación resignada al atraso o dividida por rencores estériles. Nos legaron la prueba irrefutable de que México posee la estatura moral para sobreponerse a las tragedias más oscuras y resurgir con mayor dignidad.