
Por Ángel Méndez
Coalcomán, Mich., 24 de agosto de 2021.- Tres semanas se cumplen en la tarde de este martes, de que en los límites con Tepalcatepec iniciara una escalada de violencia de alto impacto por el enfrentamiento de grupos de civiles armados, los que con maquinaria cortaron y siguen cortando en diversos tramos la carretera que une a estos dos municipios, y a la Costa con la Tierra Caliente, cavando grandes zanjas que impiden la circulación de vehículos motorizados.
Además, también se ha afectado el normal desarrollo de las actividades productivas, económicas, políticas, sociales y cotidianas de los coalcomanenses y de la región, que desde entonces con temor están viviendo una crisis de seguridad, desabasto, carestía, pero, sobre todo, de desencanto con las fuerzas armadas y del orden de los gobiernos federal y estatal… y de reencuentro con Dios.
En medio de la tempestad, el titular de la Parroquia de Santiago Apóstol de la cabecera municipal, el presbítero Jorge Luis Martínez, ha liderado a la comunidad religiosa y a la sociedad civil en las acciones para atender la emergencia que se vive, ocupando buena parte de sus esfuerzos y tiempo, los desplazados que buscaron refugio en la ciudad de Coalcomán, más de mil según sus cuentas.
Entre los refugiados, abundan las narrativas de los que tuvieron que abandonar en sus casas, en sus rancherías, todo lo que es todo, para salvar la vida huyendo en medio de intensos tiroteos de los grupos de civiles armados rivales que un día si y otro también, se enfrentan en los límites de Coalcomán y Tepalcatepec en batallas de una guerra que parece no tener fin y en la que el gobierno es un espectador de piedra impávido, ante la desesperación de la gente que se pregunta de qué sirve tener en la cabecera municipal un batallón del Ejército Mexicano y un cuartel de la Policía Michoacán, si no hacen nada para dar seguridad y garantizar la vida.
A cinco días de que el gobernador Silvano Aureoles encabezara en Coalcomán una reunión de la Mesa de seguridad estatal, pese al dicho del mandatario michoacano de que no están solos, los coalcomanenses siguen estándolo y ni siquiera se ha cumplido con el compromiso de apoyar con despensas a los desplazados.
Así pasan los días en Coalcomán, con las calles casi solas, con muchas tiendas cerradas porque no tienen que vender de lo que pide la gente que es comida, verduras e insumos para la casa, y las que abren, muestran estantes semi vacíos y a precios caros.
Así las cosas en Coalcomán, donde la gente día a día vive con temor y va perdiendo la esperanza de que un gobernador que ya se va cumpla su palabra de retornar el Estado de Derecho al municipio, y de que un Presidente de México cambie su política de abrazos no balazos, surgiendo entonces la pregunta: ahora, ¿quién podrá ayudarnos?





